Solíamos conocer tiempos de futuro
tiempos en que el Sol aún empezaba a nacer
en que la vida era un arrebato de promesas
épocas en que las flores que llevábamos en nuestras manos
aún eran frescas
segundos que eran minutos y que, más tarde, serían horas
caminos por trazar y huellas que borrar
y todo un horizonte lejano en su cercanía
Solíamos conocer tiempos mejores,
como mejor siempre fue todo instante vivido
Solíamos conocer la esperanza
que un día nos soltó la mano
Solíamos conocer un aire que henchía nuestros pulmones
en una borrachera de vida
en un ahogo de ilusión
Solíamos conocer, no un mundo feliz
pero sí ilusionado
En nuestras manos está trazar un nuevo camino
y rellenar esas profundas e insondables huellas
sobre las que nos hemos detenido...
(Carlos Dómine)

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