Despierta mi alma con cascadas de mil versos
anida mi cuerpo sobre islas nunca vistas
regala mis oídos con las brisas de tu aliento
Resúmeme en palabras que nunca fueron dichas
Golpéame en paredes tapizadas de tu eco,
manchadas con tu alma, teñidas de tu vida
Adquiéreme en la kasbah de los dulces pensamientos
Confina mis noches en las cárceles del día
Inflama, con tus llamas, los carbones del deseo
Excava mis palabras que yacían sumergidas
Congela, con tu soplo, aquel dulce momento
en que tu alma, abrazante, disolvió la mía
(Carlos Dómine)

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