Tan sólo en tus ojos encontré el poder de la mirada
y en tus lágrimas, el fluir de los lagos en sus mil ondas
en tus silencios, el eco cálido de las cuevas del deseo
y en tu despertar, el brillo diamantino del amor tallado cada mañana
Sorprendí la vida, naciente en cada gesto tuyo
arrebaté el pájaro al árbol, buscando en él tu alma
y vi tu espíritu, batiendo las alas de todas las aves del cielo
Sólo tú, vida mía
Sólo tú, mi amor cristalino
Te vi, sobre la desnuda hierba, acariciando tu piel, rasgando tu deseo...
Y mil mariposas se posaron sobre ti como mil besos
Mis manos se hundieron en la dulce flexión de tu carne
mis dedos, siguiendo el filo de tu espalda
hundieron sus yemas en la selva infinita de tu pelo
Mi alma cubrió con tu piel sus sentimientos
y la tarde amaneció, y la noche encontró sus mil lunas
y todo un Sol abarcó el firmamento
Y sólo tú, sólo tú, vida mía
fuiste, entonces, tú en mí
y yo encontré, en ti, para siempre, mi aposento...
(Carlos Dómine)

1 comentario:
Simplemente preciosa
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