La muerte es la otra cara de la moneda de la vida. Sin esa segunda cara, la primera no sería realidad. La muerte es la que convierte a la vida en un estado perceptible por la conciencia, al dotarla de principio y fin... es decir, de movimiento... Si fuera un estado fijo (una vida eterna, infinita, sin principio ni final), no sería perceptible... ¿Concebiríais una vida en la que siempre hubierais existido y siempre siguierais existiendo...?
(Carlos Dómine)

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