Déjame ser las alas que te asciendan
el cielo que te abrace
la nube que te acune
Sé que siempre estuviste ahí, esperándome
tan etérea y evanescente
como mil cielos líquidos bañados en tus lágrimas
...como aquel aire en torbellino nacido de tu boca
Déjame volar entre tus sueños
respirar los perfumes licuados de tu alma
agitar las alas que me colgaste aquella noche...
nadar entre los corales de tus piernas
saborear el amor que un día quisiste darme
y en el que yo, como un ángel recién nacido en el Cielo
quise ser encarcelado eternamente
(Carlos Dómine)

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