Los viejos fantasmas de los pasos que nunca debimos dar, aún resuenan tras nuestras pisadas... Los falsos amigos, los fingidos amores, las palabras vacuas de ánimo... Tanto suelo de cristal quebradizo tendido a nuestro paso por quien nunca debimos conocer, por quien jamás debió formar parte de nuestra vida... Tantas sombras sobre nosotros de personajes que nunca alcanzaron sustancia ni consistencia...

2 comentarios:
Magnifico con el fantastico Ian Anderson. Los viejos roqueros nunca mueren
Gracias, José Luis... Para mí, la mejor música del mundo...
Un abrazo :-)
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