Un día escribí en un muro:
'Ahora que me escuchas, ahora que me lees
quiero proclamar a los miles de ecos de los cuatro vientos mi amor por ti
quiero que resuenen en sus paredes transparentes
quiero que mi alma sea de cristal ante ti.
Cuando cada día diluyes mi alma con tu voz
cuando meces mi espíritu con tus palabras
cuando acaricias mis penas con tu sonrisa
sólo sé que nunca escribiré palabras
lo suficientemente dignas
para decir que te quiero
sólo sé que siempre serán un eterno borrador
que nunca abarcará el infinito amor que siento por ti'
Hoy volvería a escribir esas mismas palabras con tinta indeleble
Pero en ese muro ya no puedo escribir
Por eso lo escribo en éste
(Carlos Dómine)

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