Abrazo tu alma, sólida entre mis dedos
Abrazo tu vapor, cristalino en la noche,
rocío en la mañana y hecho aire de nuevo
Abrazo tu aliento, salpicado de vida
Abrazo tu vida, bañada de fuego
Abrazo tu llama, tachonada de espuelas
que se clavan como dagas sedientas en mi cuerpo
Abrazo tu risa, dulce ave hecha nube
Abrazo tu cintura, tatuada de versos
Abrazo tu voz, eco sólido en las noches
sepultado entre mantas huérfanas de besos
Abrazo la noche, derretida en tu día
despertada en tu mañana
esparcida en tu viento
(Carlos Dómine)

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